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miércoles, 15 de enero de 2014

Humildad

Sé humilde hacia ti mismo, hacia las demás, hacia el mundo, hacia el universo, hacia más allá...

A nivel corporal dirige el mentón ligeramente hacia abajo con la mandíbula relajada. De esta forma elevas la coronilla hacia el cielo y te conectas conscientemente con el universo, con esa divinidad de la que tú formas parte. Con esta pequeña corrección disminuye, si es que no desaparece, la soberbia, el afán de protagonismo, el querer llevar "la razón".




De lo contrario, si vas con el mentón hacia arriba denota arrogancia, has otorgado poder a tu ego y por consiguiente te identificas con los objetos, con el mundo de las formas y pierdes tu verdadero ser. Entonces para sentirte "divino" necesitas controlar todo eso que hay fuera; creerás que el ego eres tú, el cual sentado en su trono se cree el creador decidiendo su posición hacia cada objeto. Por ejemplo: ya no veo una persona, ahora veo una persona bella o una persona fea y así....


El mundo que ves normalmente esta regido por el no-conocimiento correcto. Para no profundizar demasiado aquí diríamos que todo lo que es ilusorio produce dolor y todo lo que es real no produce dolor (aunque puede no ser placentero...) Busquemos pues el estado de yoga, o el estado de paz. Éste es lo opuesto a la culpabilidad, al juicio, a la condena. Nos hace fuertes, invulnerables, nos devuelve a la inocencia. El ego pierde poder. 

Cuando no somos humildes, cuando no aceptamos que nuestra mente está dispersa surgen ondas mentales que distorsionan a todos los que nos rodean. Podríamos condenar a otra persona por algo que interpretamos como "malo", pero ésto no es más que el juicio que tu mente ha hecho en contra hacia la mente de otro. Lo cual te hace sentir que no formas parte del todo pues ya te has separado de ese "enemigo" y creas que así te liberas de algo que ni siquiera existió. Pretendes castigar la acción o la mente de otro pensando que la tuya es correcta. El alivio de ese condenar al otro es tan momentáneo que al segundo siguiente te dispersas en otra cosa. ¡Que locura! Aquí volvamos a mi primer post y como bien decía Yogui Bajhan hay que vivir no con el ego sino a través de la locura del ego pues su función es simplemente espantarte, espantarte con el miedo.



  Para Compartir: "El ojo con el que veo a Dios es el mismo ojo con que Él me ve a mi" Meister Eckehart - Pulsa aquí para retuitear.


¿Quien quieres que sea tu Dios? Cada uno es responsable de la elección que hace.

Empecemos desde este preciso instante a seguir caminando por la senda de nuestra vida con humildad, con disposición de cambiar aquellas pautas mentales que nos perjudican. Reconozcamos que somos valiosos y que podemos mejorar el mundo y/o a nosotros mismos.